Cuidados de tus joyas
Una esmeralda es dura, pero no es indestructible: se forma con inclusiones y fisuras naturales —lo que en el oficio se llama el «jardín» de la piedra— y eso la hace sensible a los golpes y, sobre todo, al calor y a los productos químicos.
Casi toda esmeralda del mundo se estabiliza con aceites o resinas incoloras que rellenan esas fisuras y le devuelven la transparencia. Ese tratamiento es normal y es lo que hace que la piedra se vea como se ve — y es también lo primero que se pierde si la joya se limpia mal. Nada de lo que sigue es exagerado: con estos cuidados una joya así dura generaciones.
Lo que nunca hay que hacer
- Limpiadores de ultrasonido o de vapor Es lo que más esmeraldas arruina. Las vibraciones y el calor expulsan el aceite de las fisuras y pueden abrirlas: la piedra se vuelve turbia y no hay vuelta atrás.
- Alcohol, acetona, tíner, cloro o limpiadores de casa Disuelven el tratamiento de la piedra y atacan el brillo del metal.
- Agua caliente o cambios bruscos de temperatura Una gema con fisuras naturales no lleva bien el choque térmico.
- Piscina, jacuzzi y agua de mar El cloro y la sal se comen las aleaciones del oro y oscurecen la plata.
- Dormir, entrenar o hacer aseo con la joya puesta Ahí es donde llegan los golpes que descuadran un engaste, y donde una uña se engancha y cede.
Cómo se limpia en casa
- Agua tibia —tibia, no caliente— con una gota de jabón neutro.
- Un cepillo de cerdas muy suaves, por detrás de la piedra: ahí es donde se acumula la crema y lo que apaga el brillo.
- Enjuagar con agua limpia, sin frotar.
- Secar con un paño de microfibra y dejarla al aire un rato antes de guardarla.
Nada más. Sin productos, sin aparatos y sin pasta de dientes —que raya el oro, aunque circule por internet lo contrario—.
El día a día
La última en ponerse y la primera en quitarse. Perfume, laca, cremas y maquillaje van antes que la joya; al llegar a casa, la joya sale antes que el resto.
Guárdala separada de las demás, en su bolsa o en un compartimento con tela: el oro de 18K es un metal noble y blando, y dos piezas sueltas en la misma caja se rayan entre ellas. A la plata añádele una bolsa cerrada — se oscurece con la humedad y el aire, y eso no es un defecto sino lo que hace la plata.
Según el metal
Oro amarillo y oro rosa 18K
Paño de microfibra seco después de usarlo. No necesita nada más; el color no se va, porque es el del metal.
Oro blanco 18K
Va rodinado, una capa que le da ese blanco de espejo y que con los años se desgasta —antes en un anillo que en unos aretes—. Se vuelve a bañar en el taller y queda como nuevo.
Plata 925
Se oscurece: es su manera de envejecer. Se recupera con un paño especial para plata, sin frotar cerca de la piedra. Guardada en bolsa cerrada tarda mucho más en pasar.
Cuándo traerla al taller
Una vez al año está bien para revisar el engaste, y sin esperar si notas que la piedra se mueve, que una uña se engancha en la ropa o que la joya recibió un golpe fuerte. Una uña floja se aprieta en diez minutos; una piedra que se cayó ya no aparece.
El pulido a fondo, el rodinado del oro blanco y cualquier limpieza que pase de agua y jabón se hacen aquí, con la piedra protegida. Escríbenos y lo vemos.